viernes, 30 de agosto de 2013

La innegable existencia de lasRevoluciones Femeninas



…2010-1910-1810




La innegable existencia de lasRevoluciones Femeninas



 Un valioso conteo histórico sobre la presencia de la mujer en los periodos significativos del país,se plasma en un libro escrito por catedráticas de la  Universidad Autónoma de Hidalgo
 




Por Elvira Hernández Carballido



La posibilidad de avance parece pequeña. No obstante si las mujeres consiguieran movilizarse en todos estos espacios de oportunidad, no para candidaturas sino con una estrategia de denuncia, de presión, de propaganda contra esos políticos que hay que señalar, si se hiciera una inmensa campaña de información, casa por casa, explicando al mal gobierno, las mujeres en 2010 podríamos dar un buen susto a los dueños de la vida y dineros de México, para hacer honor a las celebraciones centenarias de la Independencia y la Revolución. Veremos. (Sara Lovera, periodista y feminista mexicana)

Reflexionar sobre tres fechas representativas en la historia de México y en la vida de las mujeres es el objetivo que obligó e invitó, propuso,  provocó, inspiró y logró el libro titulado 2010-1910-1810. Revoluciones femeninas editado por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y coordinado por Sandra Flores Guevara, Elvira Hernández Carballido y Josefina Hernández Téllez.

En un conteo que invita a revisar nuestra memoria histórica, que reta a volver al ayer para atisbar lo que las mujeres hemos logrado o retrocedido en tres periodos significativos en México, que prefiere una cuenta regresiva para que no olvidemos lo logrado pero tampoco enterremos lo que falta.

Es así como en la primera parte del libro, es precisamente Sara Lovera quien cuestiona si 2010 es realmente simbólico para las mujeres. Por su parte, Josefina Hernández Téllez enjuicia también la situación femenina en México y la quimera de la equidad de género. María Cruz García Sánchez hace un recorrido representativo de la presencia de las mujeres en el ámbito político en este siglo XXI. Y Otilia Sánchez hace referencia a una de las problemáticas que sigue causando debates y enfrentamientos como en la interrupción del embarazo. Aimée Vega Montiel cuestiona lo que ha pasado con las mujeres mexicanas a 100 años del movimiento revolucionario y a 200 de la lucha insurgente:
¿Qué y cómo reflexionar acerca de la contribución de las mujeres a estos procesos, cuando su actividad ha sido invisibilizada por la HISTORIA PATRIARCAL, que nos ha contado el desarrollo de nuestro país desde la perspectiva masculina? Hago esta afirmación pues, cuando pretendemos conocer la participación de las mujeres en los movimientos libertarios de nuestro país,  protagonistas de los festejos del Bicentenario, nos enfrentamos no sólo a una escasa obra sobre el tema, sino a un tratamiento poco afortunado en los textos de historia, en los cuales las mujeres son retratadas como sujetas pasivas, sumisas y hasta locas, y sólo acompañando las tareas de los grandes protagonistas de la Independencia y de la Revolución Mexicana.
 



En la segunda parte, Elvira Hernández Carballido y Alfredo Carmona,  hacen un recorrido para descubrir la presencia femenina en 1910. Dharma Reyes Canchola comparte la historia de dos mujeres cineastas, que se decía tenían en su poder las llaves de San Juan de Ulúa. Silvia Rodríguez Trejo describe la figura de la soldadera. Gloria Hernández Jiménez los testimonios femeninos a través de la fotografía. Angélica Reyna expone el texto “La brújula del que hizo referencia a la sexualidad femenina y al control de la natalidad. Rosa María Valles aborda a Hermila Galindo y la acompañan en el texto la doctora Silvia González Marín y Rosa Ma. González. Raquel Barceló expone la importancia del Congreso feminista en Yucatán. Rosalinda Sandoval Orihuela recupera a una mujer hidalguense que cautivó a la sociedad de la época, María Luisa Ross. La palabra escrita recuperada en la literatura hace visible a un personaje femenino que Norma Esther García analiza. Carlos Mejía Reyes y Raquel Ramírez Salgado, herederos de la perspectiva feminista, recuperan la herencia de la Siempreviva. Destaca el minucioso análisis de los corridos y la presencia femenina que realizó Francisca Robles:

Las mujeres pueden identificarse con indicios explícitos a través de los datos que los mismos corridos aportan, así se encuentran mujeres:
-  con nombre y apellido (Juana Gallo, Modesta Ayala)
-  sólo con nombre (La Valentina, La Adelita, La Martina)
-  sin nombre y sin apellido sólo con ocupación (La Rielera)
-  sólo con su sello distintivo (La Güera Chabela, La Chinita)
-  con su cargo (Las Coronelas)
-  con su castigo (Las Tres Pelonas)

En la última parte, Josefina Hernández Téllez interpretará las condiciones educativas de la población femenina en esa época. Layla Sánchez Kuri presenta un recuento sobre la participación de las mujeres insurgentes y Elsa Ángeles Vera reflexiona sobre esa misma presencia femenina, Sandra Flores Guevara y Mauricio Ortiz Roche describen el perfil de Leona Vicario. Finalmente Vicente Castellanos y Elvira Hernández Carballido analizan a una mujer seductora y la manera en que enfrentó las injurias por aceptar públicamente ser partidaria de la lucha insurgente, la Güera Rodríguez.

María Ignacia Javiera Rafaela Agustina Feliciana Rodríguez de Velasco Ossorio Barba Jiménez Bello de Pereyra Fernández de Córdoba Salas Solano Garfías, nació el 20 de noviembre de 1778. Se casó tres veces y tuvo siete hijos.  Además de su bella y su carisma,  ¿qué hizo de doña Ignacia una mujer inolvidable? Seguramente los rumores y certezas de que fue amante de muchos hombres le dan ese toque sensual e inquietante a su vida. Sin duda, un factor determinante fue mostrar abiertamente ante la sociedad de la Nueva España su gran simpatía por el movimiento insurgente. Ayudó a transportar armas y posiblemente donó dinero para la causa.  Públicamente alababa a Hidalgo y a Morelos. Por eso fue llamada a comparecer ante la Inquisición y tuvo que exiliarse en Querétaro. La Güera Rodríguez pasó sus últimos días en un convento, buscando la paz en su alma. Murió en el año de 1850, a los 71 años.




Salud por este libro que representa en el compromiso serio de los estudios de mujeres en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Además otro de los grandes  de esta obra es que involucró no solamente al Cuerpo Académico de Ciencias de la Comunicación y profesoras de asignatura de dicha área académica, sino que invitó a investigadores de otros espacios académicos de esta universidad así que hay presencia de Sociología y Demografía, Historia y Antropología Social, Ciencia Política y Administración Pública, así como de otras instituciones de educación superior como la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Veracruzana, e integrantes del feminismo mexicano como Sara Lovera, cuyo texto marca la pauta de esta cuenta regresiva de vivir el 2010, evocar el 1910 y memorizar 1810.

En 2010, no esperamos una revuelta, para nada, a pesar de las predicciones. Continuará la violencia y nos llenaremos de discursos vacíos, usando sin entender ni reconocer la historia, esa que nos heredó el liberalismo y la política social.
Lo interesante es que si habrá debate, amplia difusión y respuesta a lo acontecido en torno al derecho a interrumpir un embarazo, colocado en la agenda legislativa federal y que podría influir en los resultados electorales.


Sandra Flores Guevara, Elvira Hernández Carballido y Josefina Hernández Téllez,  2010-1901-1810. Revoluciones femeninas, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México, 2013.

columna Plusvalí

columna




                              Plusvalía

*  El término “plus” o valor agregado
*  Petroquímicos y “la chica plástica”
*   Temas económicos  a “ras de tierra”
Por José Luis Avendaño C.

1. El término latino plus significa más, y es lo que vendría siendo el valor agregado, para que algo posea un mayor valor.
Por ejemplo, ahora que el petróleo es materia de debate con motivo de la Reforma Energética, y cuya manzana de la discordia es Pemex, se habla de darle un valor agregado al crudo, que es la materia prima en bruto que se extrae del subsuelo sin mayor transformación.
Eso significa que si el precio del barril de petróleo está alrededor de los 100 dólares, al procesarlo o refinarlo, adquiere un mayor valor, es decir un valor agregado, cuyo precio en el mercado es, al menos, de 300 dólares, tres veces más. Y estamos hablando de productos como las gasolinas y en general los petroquímicos, incluyendo las fibras sintéticas, como el nylon, y los plásticos, que es lo que domina el mundo material. ¿No existe, como canta Madonna,  una chica plástica?
En la película El Graduado, el Sr. Robinson, esposo de la inefable Sra. Robinson (una espléndida Ann Bancroft), le da un consejo al joven Ben, que no sabe qué estudiar, y él sólo le dice una palabra: “plásticos”. Casi todo el mundo material es plástico, un concepto sinónimo de artificial, pero que es muy dúctil y maleable.
2. Volviendo al término plus, eso significa sumar, agregar, ponerle el resto a las cosas. Y de esto hablaremos en esta columna que se quiere que sea de economía, algo que se decía le faltaba a la revista, que se quiere subsanar y llenar este aparente vacío. Ojalá no se convierta para los lectores en un hoyo negro, insondable e incomprensible.
En este sentido, el plus de nuestra revista Expediente_plus, es la economía, pero no aquella árida, llena de gráficas y números, alejados del hombre de la calle, sino aquella que lo afecta directamente, es decir, en su bolsillo, a años luz de lo que acontece en la Bolsa de Valores, en el mercado bursátil, casi nada que ver con los mercados tradicionales o tianguis, aunque, como en la película “De mendigo a millonario”, se especulaba con los precios de los alimentos, en este caso, con la producción de naranja y el precio del jugo de naranja.
3. Se observa una brecha entre la economía real, productiva, y la economía de papel (accionario), virtual, donde el nombre del juego es la especulación, bajo las reglas del riesgo, en el que se ganan y pierden miles o millones de dólares al instante, con un click de computadora.
Al subrayar el carácter callejero, a ras de tierra, de la economía, queremos decir que la economía es política, o no es economía; que no representa algo aparte o ajeno a la política, es decir, al margen a las decisiones de toman los gobernantes. Es su parte sustantiva. El Estado lo es de la clase dominante, dijo el clásico, mejor dicho, el crítico de la economía política. Porque, no sólo hay política económica, que es un instrumento, como se aprecia en los presupuestos, sino hay, sobre todo, economía política.
La economía no se refiere al estudio del proceso de producción como tal, dividido en producción, distribución, distribución, circulación y consumo de bienes y servicios, sino –lo que nos interesa subrayar en este espacio—de las relaciones que establecen los hombres en dicho proceso, entre sí. Una relación básica que enfrenta al capital y al trabajo, a los dueños de los medios de producción y el dinero con los trabajadores, los que reciben un salario o menos para (sobre)vivir.
4. En esta disputa por el ingreso, entre el salario y la ganancia, interviene el Estado, a través del impuesto. Dentro de la Reforma Energética, en particular sobre la renta petrolera, la cuestión está en qué tanto del ingreso se redistribuye entre la ganancia y el impuesto. De ahí que la Reforma Energética incluya la reforma fiscal, toda vez que parte sustancial de los ingresos de Pemex se la apropia Hacienda, como parte del presupuesto anual.
La RE se ha convertido, en medio de un alud publicitario y propagandístico, en una guerra de cifras, alrededor de la eficiencia o no de Pemex y la CFE, y la necesidad o no de abrirla al capital privado.
5. ¿Y qué onda con el nombre de esta columna: Plusvalía? Éste es el valor que produce por demás –el plusvalor— el trabajador, el que no es remunerado por el capitalista, empresario o emprendedor.
Después de 31 años de modelo neoliberal, la economía se encuentra dominada por la precariedad: sólo ha crecido 1.8 por ciento anual en cinco sexenios, y de 49.5 millones que conforman la población económicamente activa, al segundo trimestre del año, sólo 17.7 millones tiene acceso a los servicios de salud y 3.8 millones trabajan sin percibir ingreso alguno, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (El Universal, 17/8/2013). Para documentar la lucha de clases.



 


El conocimiento debe ser factor de cambio para un nuevo orden internacional




El conocimiento debe ser factor de cambio
para un nuevo orden internacional








*Por Arturo Peña del Mazo








(Es grato informar a nuestros lectores que a partir de esta fecha se suma al equipo de colaboradores de Expediente Ultra,  el ingeniero Arturo Peña del Mazo, Presidente de la Fundación Isidro Fabela. Sea usted bienvenido)

Actualmente existe una crisis global en la que unilateralmente muchos países están depredando el planeta en forma irresponsable, siendo patrimonio  de todos los habitantes y no de una nación o de un grupo de naciones desarrolladas. Es por demás lamentable que el equilibrio mundial se ha establecido a través de las guerras,  pero estamos llegando a un momento  en que la guerra va a ser un instrumento inservible  porque no importa quién la inicie, quién la gane o quién la pierda, pues se  corre el riesgo de que todos salgamos afectados, e incluso, se ponga en riesgo a la misma  especie humana en el planeta.
Preocupados por la complejidad que presenta tal esquema mundial es que ha surgido la idea de internacionalizar a la Fundación Isidro Fabela  en América porque  en este momento todo el orbe  corre riesgos de exterminio mundial por  causas como  la carrera armamentista pues se han hecho ya armas tan sofisticadas y perfeccionadas que  un conflicto bélico, incluso regional,  puede tener un escalamiento que implique el exterminio del género humano.
Es evidente que  las naciones no se pueden poner de acuerdo utilizando las llamadas “Cumbres” o a través de organismos como la ONU, sobre todo porque la mayoría de las naciones están cuidando su territorio nacional, pero se olvidan de que  hay zonas como  los mares internacionales, el aire, el espacio y la tierra que se conectan absolutamente y estamos envenenándolas por la creciente contaminación.
Don Arturo, expone sus opiniones a nuestra revista, atestigua el vocero de la fundación, Raúl García
No puede dejar de citarse que  el mundo enfrenta otro grave riesgo que es la adicción al consumo de hidrocarburos;  la tierra tiene una capacidad de asimilación del bióxido de carbono pero actualmente estamos soltando mucho más bióxido de carbono a la atmósfera del que puede asimilar el planeta, derivando en  dos fenómenos adversos: uno es el calentamiento global y el otro, la lluvia ácida,  que están secando selvas, bosques tropicales, y afectando al  plancton marino que luego es remplazado por las mareas rojas. Así también inmensas extensiones de arrecifes coralíferos están siendo destruidas.
Es impostergable plantear la configuración de un nuevo orden en el planeta y necesitamos  estar preparados para cuando venga la integración global  que impulsará, sin duda,  la consolidación de un nuevo gobierno mundial. En el planeta  hay cinco continentes, lo que se antoja a priori es que haya un mandatario por continente. Y un cambio de tal naturaleza y dimensiones no implica una revolución pues,  por el contrario, es una forma de gobernar al mundo de forma más acorde a sus necesidades.
No pasa desapercibido para nadie que actualmente los países que más daño le hacen al planeta son los que se encierran en su territorio y hacen lo que se les viene en  gana: envenenan el agua, el aire, el suelo, fabrican y trafican armas, destruyen la capa de ozono y, como algunos  son los gigantes de la economía mundial, pues nadie se les puede enfrentar;  entonces,  aquí lo que se pretende,  y creo que en lo que va a terminar esto, es la instalación de un gobierno mundial que frene y aplique reglas claras a toda  nación que tienda a extralimitarse.
Si todo esto parece  imposible, basta con voltear atrás y darnos cuenta que siempre han sido posibles en la historia de la humanidad los grandes cambios. ¿Qué fue en sus albores el  Imperio Romano? Pues fue una pequeña nación que se  integró con cinco países, que hablaban las llamadas  lenguas romances, esas derivadas del latín, y que fueron: Italia, Francia, España, Portugal y Rumania, pero luego el imperio se extendió hasta el oriente; o sea, tuvo muchísimas naciones y regiones bajo su control  a un grado tal que en el imperio había mil 630 creencias diferentes. Sin embargo,  el imperio se integró. ¿Y qué fue lo que integró al imperio? Pues llevar a la población a sostener en lugar de mil 630 credos un sólo credo.
A lo largo de su historia, el mundo ha creído en muchísimas cosas y cada vez que avanza el conocimiento se derrumban situaciones  que se creían inamovibles. ¿Qué es precisamente lo que ahora tenemos que derribar a nivel nacional, y luego mundial?,   pues cosas que todavía existen. El grueso de las creencias de la población se basan en supersticiones, tabúes, mitos, dogmas, prejuicios, misterios, sincretismos, etc. Todo eso, como lo venimos sosteniendo en nuestra Fundación,  no es conocimiento y el conocimiento nos permite abarcar esas áreas que en otros tiempos eran áreas irreconocibles. Y esto se va a tener que derribar porque el  que cree en mitos nada tiene que hacer frente al conocimiento más que aceptar que éste es el que merece la verdad o la credibilidad absoluta
Y bajo la premisa de que el conocimiento es universal, lo estamos extendiendo en México y  ahora el plan es llevarlo a  todas las Américas para extenderlo a todo el mundo porque el conocimiento es patrimonio de la humanidad, razón por la que en nuestro esfuerzo ya tengamos presencia en ciudades de Estados Unidos como Chicago, del estado de Illinois; en Milwaukke, Wisconsin; y en estados de la importancia de Texas, California y Washington ( y posiblemente Columbia), donde hay una sólida presencia de mexicanos y de población latina. Cabe resaltar que además, vamos a tener presencia también en Costa Rica, porque nos ha invitado allá un grupo de empresarios con anuencia de su gobierno. Es así que la Fundación Isidro Fabela crece cada día.

(*Presidente de la Fundación Isidro Fabela)

Un trepidante recorrido por las entrañas del consumismo y la hipermodernidad


En la era del vacío

Un trepidante recorrido por las entrañas  del consumismo y la hipermodernidad

 




“La sociedad ultramoderna no es unidimensional: se parece a un caos paradójico, a un desorden organizador”. (Gilles Lipovetsky)

Por: Tania Ortigoza Vázquez/Fotos especiales

A lo largo de la historia el hombre ha sentido una inexplicable necesidad por querer averiguar lo que el futuro le depara; una latente incertidumbre por descubrir el avenir de su rumbo. Se ha preocupado por su vida, pero también por la de las generaciones venideras. Sin embargo, con el paso de los años el hombre ha presentado cambios que dejarán su impronta  manera, de forma  permanente en él.
Poco a poco el hombre ha dejado a un lado esas preocupaciones, comenzando a vivir el presente y a preocuparse más por él que por cualquier otro ser que pudiera rodearlo. Es en ése momento en  que el hombre conoce la modernidad.
En su obra,  Lipovetsky nos lleva de la mano por un trepidante recorrido en las entrañas de la modernidad, nos explica detalladamente cómo la sociedad ha pasado de la modernidad a la hipermodernidad y cómo este cambio ha modificado los rasgos socioculturales de las masas alrededor del mundo.
La modernidad no es un fenómeno reciente. Comenzó por afectar a las antiquísimas burguesías y aristocracias del siglo XIX. Dicho siglo fue caracterizado precisamente por un apogeo de la filosofía y de la cientificidad, no en vano fue bautizado como el Siglo de las Luces.
Durante este periodo los individuos vieron en la modernidad una herramienta de distinción, una herramienta que les permitía diferenciarse de otros. En este marco Lipovetsky reconoce que “la moda es indisociable de la competencia clasista  entre una aristocracia deseosa de magnificencia y una burguesía ávida de imitarla”.
Pronto la modernidad comenzaría a tornarse exacerbada. Este nuevo periodo estaría caracterizado por un aumento desmedido en las producciones. Estamos frente a lo que Gilles Lipovetsky reconoce como posmodernidad.
Para Lipovetsky la posmodernidad representa el momento histórico en el que todas las trabas institucionales que obstaculizaban la emancipación individual desaparecen, dando lugar a la manifestación de deseos personales, la realización individual y la autoestima.
Para el año de 1950 la posmodernidad dejaría de ser exclusiva de las clases burguesas y aristócratas para extenderse a todos los estratos sociales. Aunado al posmodernismo, surge un nuevo tipo de hombre interesado en su bien común, hedonista, interesado en las novedades materiales, que busca la libertad a todo costa, un ser al que Lipovestky denomina Narciso, haciendo alusión al antiguo mito griego.
Paradójicamente esa búsqueda de la libertad, esa necesidad de diferencia, que pareciera favorecer a la autonomía, también estimula la dependencia.
Hoy, miles de jóvenes  buscan vestirse de una manera estrafalaria en un intento desesperado por ser “diferentes”, sin darse cuenta que lo único que hacen es seguir un estereotipo. Él y otros jóvenes van por el mundo, pareciendo haber sido sacados de un molde de yeso, creyendo ser “diferentes”.
En nuestra añejísima y dicotómica historia  de amor-odio con la modernidad hemos llegado a un punto en lo que buscamos ya no es la libertad a costa de lo que sea. Hemos llegado a un punto de añoranza extrema, un punto nostálgico en el que quisiéramos que el tiempo no avanzara más. Un punto en el que nuestra carrera alucinante por alcanzar al futuro, poco a poco comienza a ralentizar.
Este momento del que hablo, Lipovestky lo conoce como hipermodernismo. Las sociedades de hoy son sociedades ultra modernas caracterizadas por el hiperconsumismo y la hiperlujosidad.
El consumismo ha dejado de ser un instrumento clasista, va más allá. Gilles Lipovestky asienta que en esta nueva era el hombre hace uso del lujo sentimental. Este lujo es un lujo piscologizado que sustituye la primacía de la teatralidad social por la de las sensaciones íntimas.
En los tiempos hipermodernos en los que estamos viviendo, consumimos para llenar huecos emocionales muy profundos, somos adictos a la sensación que produce el consumir. Aquí, viene a mi mente un claro ejemplo: el padre exitoso en los negocios, sin tiempo, adicto al trabajo que pretende llenar los vacíos emocionales de sus hijos comprándoles los juguetes o gadgets de moda. En este marco, es común ver  niños de nueve o menos años con celulares de última generación o  a jóvenes de 15 con autos lujosísimos.
El autor reconoce a esta fase social como “La era del vacío”. Una era en la que nos hemos vuelto tan pobres que lo único que tenemos son pertenencias materiales. Una era caracterizada por lo superfluo, pero también por el miedo de no saber que hay más allá de nuestro consumismo exacerbado.
En esta era ha surgido un fenómeno, el de la memoria. Desesperadamente y con nostalgia tratamos de recordar “tiempos felices”, “tiempos mejores”. Aquí es en donde empieza la comercialización de la cultura, según Lipovestky.
Museos, teatros, cines, tratan de representar épocas del pasado, la nostalgia del público se ha convertido en oro molido para los inversionistas. En nuestro país la comercialización de la cultura es sumamente rentable. Hemos explotado todos los recursos: espectáculos prehispánicos, souvenirs, artesanías y un sin numero de artilugios que hacen referencia a nuestro descendencia indígena milenaria.
Sin darnos cuenta hemos llegado a un momento histórico donde lo “hiper” se encuentra por todas partes, estamos inmersos en un atmósfera de hiperconsumismo que, de no ser controlada, terminará por asfixiarnos lentamente.
Ha llegado el momento de cuestionarnos si queremos seguir con nuestra carrera desenfrenada en búsqueda de una modernidad que, desde hace mucho, ya nos sobrepasó o si queremos detenernos y retornar a una sociedad fuerte forjada en valores, solidaridad y amor.