martes, 26 de junio de 2012

Pascual Charrez, represor y trapecista


                             LOS CHARREZ,  CACIQUES EXPERTOS EN EL

                                   CHANTAJE  Y LA SIMULACION POLÍTICA

 

POR Antonio Ortigoza Vázquez


Sin más credo ni ideología que el poder y el dinero, los hermanos Charrez Pedraza (Cipriano, Pascual y Vicente),  han terminado por convertir al municipio de Ixmiquilpan y la región del Valle del Mezquital, en terreno fértil para sus chantajes y extorsiones políticas. Y aunque sobre sus cabezas rondan infinidad de averiguaciones previas, algunas incluso por malversación de fondos públicos de origen federal, nada parece detener su desmedida ambición por controlarlo todo.
Hábiles en el trapecio partidista, y bajo el disfraz de defensores de indígenas y de las comunidades municipales, no han dudado en brincar de unas siglas a otras con tal de accesar al poder; el pasado año, Cipriano logró coronar su liderazgo al frente del Movimiento Indígena Otomí (MIO), al ganar mediante una extraña alianza entre el PRD y el PAN, la alcaldía pese a que su designación por parte de Acción Nacional estuvo rodeada de cuestionamiento de los auténticas bases panistas que no dudaron en llevar su inconformidad hasta el presidente nacional de su partido, Gustavo Madero.
No obstante  la abundancia de pruebas en su contra, y gracias a sospechosos apoyos recibidos de personajes como la ex candidata al gobierno del estado y hoy aspirante al Senado, Xóchitl Gálvez,  los Charrez  se impusieron en Ixmiquilpan  a los panistas de cepa ; y más aún, consiguieron afianzar su triunfo colgándose de los perredistas que tarde se dieron cuenta de que habían servido como tapete para consolidar el cacicazgo del belicoso clan que desde hace más de una década ha impuesto, mediante la violencia y el terror en las diversas comunidades, su ley.
Ya con antelación, en noviembre del 2008, Pascual Charrez quiso ser el primero de dinastía en sentarse en la silla de la presidencia…municipal; sin embargo, el juego sucio que aplicó a miembros de su propia planilla registrada bajos las siglas del PAN,  terminó por desfondar su campaña. Todavía, por ejemplo, sigue vigente la demanda que por falsificación de firma y documentos oficiales presentó ante diversas instancias  quien era su entonces candidato a Primer Regidor, Anastacio Marcelino Botho Gaspar. El hoy demandante fue “bajado” a la sexta regiduría a través de una supuesta carta de renuncia que presentó al entonces dirigente nacional de Acción Nacional, Germán Martínes Cáceres.
Los Charrez no previeron que su maniobra en contra de quien siempre les fue un  fiel colaborador tendría consecuencias no sólo ante el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Hidalgo sino que llegaría hasta la sala regional, con sede en Toluca, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), misma que desechó la demanda no por falta de fundamentos legales sino porque la misma fue presentada de manera extemporánea. Caso similar ocurrió con la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), organismo que recomendó al quejoso seguir querella ante las instancias locales.
En una lucha legal que ha durado más de cuatro años, Botho Gaspar logró comprobar  a través de peritos en grafoscopía,  asignados en la indagatoria por la Procuraduría del Estado, que el equipo no de colaboradores sino de incondicionales del entonces candidato a la alcaldía por el PAN, Pascual Charrez, ayudaron a la alteración de un documento que las autoridades electorales dieron como válido pero que en los hechos nunca fue ni elaborado ni presentado  por el candidato a regidor.
Como quedó demostrado en los meses que llevó la integración del voluminoso expediente los propios dirigentes estatales de Acción Nacional como el entonces Secretario General, Raymundo Bautista Pichardo, negaron a Anastacio Botho copias de la apócrifa carta de renuncia a su candidatura, bajo el argumento que el documento sólo podría entregarse a “solicitud del candidato a Presidente (Municipal)”; o sea, Pascual Charrez.
Cómplices del delito de falsificación de firma y de documentos electorales fueron también quiénes entonces se alternaban la coordinación de la campaña del PAN en Ixmiquilpan, Vicente y Cipriano Charrez Pedraza, éste último hoy alcalde. Pero también se prestaron a la sucia maniobra donde no sólo el denunciante sino un buen número de auténticos panistas sufrieron el mismo fraude al no aparecer en las listas modificadas que los Charrez presentaron al IEEH, el entonces representante del PAN  ante el Consejo Municipal Electoral, Guillermo Cruz Ramos y la persona que servía de enlace del candidato con el Comité Directivo Estatal panista,  Judith Sonia  López Olguín. Todos ellos podrían enfrentar hasta la inhabilitación si el demandante decide volver a aplicar presión al inconcluso juicio.
Cabe señalar que Sonia López, no fue removida de su puesto como segunda regidora en el asunto de la alteración de planillas, lo que le permitió ejercer el cargo, mismo que ocupó durante el pasado trienio municipal y desde el cual sirvió de punta de lanza a los Charrez; hoy en día en la administración de Cipriano ocupa el cargo de delegada municipal de El Valante, además de ser la actual líder –aunque sólo lo sea de manera virtual—del Movimiento Indígena Otomí (MIO). Apenas entró en funciones, la rijosa protegida de los Charrez ya empezó a hacer de las suyas despojando a todos aquellos que no son afines a su organización ni sumisos a sus jefes. Por ejemplo, al ejidatario José Hernández Serrano, ya le invadió tres hectáreas de cultivo bajo el argumento de que el campesino “no coopera con la comunidad”. Así, sin estar dentro de sus facultades y menos ser funcionaria de la Reforma Agraria o de algún tribunal en la materia, la líder ya empezó a despojar lo que le viene en gana, por algo es la consentida del actual alcalde y tiene luz verde para actuar con total impunidad.
Pero parece que desde el pasado año en que Cipriano decidió no ceder su espacio a su hermano Pascual para que tuviera una nueva oportunidad de contender, las cosas entre el clan Charrez sufrieron una seria fractura que terminó en abierto rompimiento luego de que el nuevo alcalde se negó a otorgar parcelas de poder a sus hermanos. Pascual decidió optar por fortalecerá su propia organización la llamada Sociedad Integral de Organización Nacional (SION), a la que sumó a Vicente.
Este último acusó el pasado año penalmente a Cipriano de haber acudido a su hogar a agredirlo físicamente y causarle daños en su patrimonio, según quedó registrado en la causa penal 7/II/352/2011. Quizá por ello, apenas había tenía un par de semanas de haber tomado posesión, Cipriano Charrez, se tomó una sopa de su propio chocolate cuando sus hermanos, bajo la excusa de solicitar audiencia en nombre de su organización, la SION, armaron tremendo zafarrancho en las oficinas de la presidencia municipal, dejando un saldo de varios heridos, muchos de ellos de gravedad.
La unidad familiar terminó colapsada luego de que durante el enfrentamiento, el antes amoroso Vicente retó  a su hermano Cipriano a “demostrar la vocación de servicio que dice tener”,  mientras que ante la petición de diálogo  Pascual le respondía a su consanguíneo que no olvidara los tiempos en que al frente de sus huestes del MIO, “tiraba las puertas de la alcaldía a patadas”.
En lo político Cipriano anunció la salida del SION de las filas de Acción Nacional por haberse negado a considerarlo, el pasado año  nuevamente como candidato a alcalde, y en el presente como aspirante a una diputación federal, por lo que decidió anunciar su salida del PAN y con él, según aseguró, la de más de 15 mil simpatizantes, para unirse a las huestes de Andrés Manuel López Obrador, tomando como punta de lanza al Partido del Trabajo, en cuya coalición de las izquierdas ya aparece como candidato al II Distrito.
Al romperse la unidad, las complicidades y favores del pasado también se trocaron en fuego cruzado como sucedió con la ex titular del Comisión Nacional de  Pueblos Indígenas, Xóchitl Galvéz, quien en el pasado mostró una abierta condescendencia con los Charrez, pero sobre todo con Pascual. Ahora que los caminos se bifurcaron la candidata del PAN al Senado no dudo en señalar públicamente que “la SION y Pascual quieren enturbiar el ambiente político en el Valle del Mezquital”, peor aún, acusó a su ex compañero de partido de “tener denuncias en la Procuraduría Estatal por desvío de recursos; ha sido su estilo, bajar recursos y engañar a la gente , se le han entregado más de 13 millones de Sedesol y no los ha comprobado”, acusó de manera abierta la ex funcionaria en el sexenio de Vicente Fox, misma que seguramente sabe perfectamente de qué habla porque por sus manos pasaron recursos millonarios que, en efecto, como los de Sedesol, nunca se comprobaron.
Y cuando el río suena en Ixmiquilpan es que no sólo agua lleva sino una larga cadena de corrupciones, no por algo en la delegación de la PGR en el estado está radicada la averiguación previa en trámite,  AP/PGR/HGO/TUL-I/742/II, donde se ha pedido mediante los oficios 5949/1 y 6370/1, el apoyo al Director de Seguridad Pública Municipal de Ixmiquilpan para que se sirva notificar a Pascual Charrez del requerimiento de la instancia federal para que declare con relación a hechos “que se le imputan en su contra” en la Mesa Primera de la dependencia con sede en Tula. Denuncia que se suma a las que también pendientes en la Procuraduría Estatal bajo los folios 7/II/323/2009 y 12/JUBAE/R.A/085/2009, instauradas por Anastacio Marcelino Botho Gazpar.
Queda claro que si en México se aplicará puntualmente el Estado de Derecho, Cipriano Charrez no hubiera llegado a ser alcalde como tampoco su hermano podría ser candidato a diputado federal pues bastaría con que se diera curso legal a la larga lista de denuncias y averiguaciones previas que pesan sobre ambos y varios de sus cercanos colaboradores para que pararan con sus huesos en la cárcel. Lugar que, como dicen muchos ciudadanos y organizaciones sociales como la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), es el sitio que merecen los Charrez por las mil y un fechorías que han cometido y los mil y un engaños de que han hecho objeto a panistas como el ex dirigente Germán Martínez, al actual líder nacional, Gustavo Madero, y ahora más reciente, al desubicado Andrés Manuel López Obrador, quien posó y se  tomó la foto con Pascual, sin saber que, sonriente, le estaba alzando la mano a un verdadero delincuente.






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