viernes, 30 de agosto de 2013

columna Plusvalí

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                              Plusvalía

*  El término “plus” o valor agregado
*  Petroquímicos y “la chica plástica”
*   Temas económicos  a “ras de tierra”
Por José Luis Avendaño C.

1. El término latino plus significa más, y es lo que vendría siendo el valor agregado, para que algo posea un mayor valor.
Por ejemplo, ahora que el petróleo es materia de debate con motivo de la Reforma Energética, y cuya manzana de la discordia es Pemex, se habla de darle un valor agregado al crudo, que es la materia prima en bruto que se extrae del subsuelo sin mayor transformación.
Eso significa que si el precio del barril de petróleo está alrededor de los 100 dólares, al procesarlo o refinarlo, adquiere un mayor valor, es decir un valor agregado, cuyo precio en el mercado es, al menos, de 300 dólares, tres veces más. Y estamos hablando de productos como las gasolinas y en general los petroquímicos, incluyendo las fibras sintéticas, como el nylon, y los plásticos, que es lo que domina el mundo material. ¿No existe, como canta Madonna,  una chica plástica?
En la película El Graduado, el Sr. Robinson, esposo de la inefable Sra. Robinson (una espléndida Ann Bancroft), le da un consejo al joven Ben, que no sabe qué estudiar, y él sólo le dice una palabra: “plásticos”. Casi todo el mundo material es plástico, un concepto sinónimo de artificial, pero que es muy dúctil y maleable.
2. Volviendo al término plus, eso significa sumar, agregar, ponerle el resto a las cosas. Y de esto hablaremos en esta columna que se quiere que sea de economía, algo que se decía le faltaba a la revista, que se quiere subsanar y llenar este aparente vacío. Ojalá no se convierta para los lectores en un hoyo negro, insondable e incomprensible.
En este sentido, el plus de nuestra revista Expediente_plus, es la economía, pero no aquella árida, llena de gráficas y números, alejados del hombre de la calle, sino aquella que lo afecta directamente, es decir, en su bolsillo, a años luz de lo que acontece en la Bolsa de Valores, en el mercado bursátil, casi nada que ver con los mercados tradicionales o tianguis, aunque, como en la película “De mendigo a millonario”, se especulaba con los precios de los alimentos, en este caso, con la producción de naranja y el precio del jugo de naranja.
3. Se observa una brecha entre la economía real, productiva, y la economía de papel (accionario), virtual, donde el nombre del juego es la especulación, bajo las reglas del riesgo, en el que se ganan y pierden miles o millones de dólares al instante, con un click de computadora.
Al subrayar el carácter callejero, a ras de tierra, de la economía, queremos decir que la economía es política, o no es economía; que no representa algo aparte o ajeno a la política, es decir, al margen a las decisiones de toman los gobernantes. Es su parte sustantiva. El Estado lo es de la clase dominante, dijo el clásico, mejor dicho, el crítico de la economía política. Porque, no sólo hay política económica, que es un instrumento, como se aprecia en los presupuestos, sino hay, sobre todo, economía política.
La economía no se refiere al estudio del proceso de producción como tal, dividido en producción, distribución, distribución, circulación y consumo de bienes y servicios, sino –lo que nos interesa subrayar en este espacio—de las relaciones que establecen los hombres en dicho proceso, entre sí. Una relación básica que enfrenta al capital y al trabajo, a los dueños de los medios de producción y el dinero con los trabajadores, los que reciben un salario o menos para (sobre)vivir.
4. En esta disputa por el ingreso, entre el salario y la ganancia, interviene el Estado, a través del impuesto. Dentro de la Reforma Energética, en particular sobre la renta petrolera, la cuestión está en qué tanto del ingreso se redistribuye entre la ganancia y el impuesto. De ahí que la Reforma Energética incluya la reforma fiscal, toda vez que parte sustancial de los ingresos de Pemex se la apropia Hacienda, como parte del presupuesto anual.
La RE se ha convertido, en medio de un alud publicitario y propagandístico, en una guerra de cifras, alrededor de la eficiencia o no de Pemex y la CFE, y la necesidad o no de abrirla al capital privado.
5. ¿Y qué onda con el nombre de esta columna: Plusvalía? Éste es el valor que produce por demás –el plusvalor— el trabajador, el que no es remunerado por el capitalista, empresario o emprendedor.
Después de 31 años de modelo neoliberal, la economía se encuentra dominada por la precariedad: sólo ha crecido 1.8 por ciento anual en cinco sexenios, y de 49.5 millones que conforman la población económicamente activa, al segundo trimestre del año, sólo 17.7 millones tiene acceso a los servicios de salud y 3.8 millones trabajan sin percibir ingreso alguno, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (El Universal, 17/8/2013). Para documentar la lucha de clases.



 


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